¿QUÉ ES EL PSICOANÁLISIS?

El Psicoanálisis es una ciencia novedosa, un instrumento de conocimiento, un tipo de Psicología de última generación, un método de tratamiento psicoterapéutico y lo que es más importante, la disciplina de lo psíquico inconsciente.
 

El Psicoanálisis, un tipo de Psicología de última generación

El Psicoanálisis es una parte de la Psicología a la que también se describe como Psicología profunda o Metapsicología.

El psicoanálisis, que originalmente pretendía explicar los fenómenos psíquicos patológicos, se convirtió sin sospecharlo inicialmente, en un Psicología de la vida psíquica normal, derivando en una novedosa concepción de la vida psíquica. Descubrió que determinados fenómenos que aparecían en todas las personas responden a los mismos mecanismos psíquicos que los síntomas patológicos.

Entre estos fenómenos normales, el psicoanálisis ha prestado especial atención a los sueños y a las funciones fallidas, por ser productos prototípicos del inconsciente, como bien indica el saber popular en la frase: “te ha fallado el inconsciente”.

El estudio de las funciones fallidas lleva a la conclusión de que son auténticos fenómenos psíquicos completos con un sentido y una tendencia. Son la expresión de determinadas intenciones que a consecuencia de la situación psicológica no encuentran otro medio de exteriorizarse. Son consecuencia de un conflicto psíquico entre dos tendencias, que dará lugar a un producto transaccional.

Este descubrimiento trae consigo una modificación de la concepción del mundo. Hallando que el hombre normal aparece movido por tendencias contradictorias, los acontecimientos “casuales” quedan limitados, resultando nuestra torpeza un disfraz de nuestras intenciones ocultas.

Del mismo modo, el psicoanálisis descubre que todo sueño posee un sentido. Su singularidad se deriva de la deformación que ha sufrido al pasar por un proceso de transformación denominado “trabajo del sueño” y que lo que recordamos del sueño es su contenido manifiesto, detrás del cual, aplicando la técnica interpretadora, encontramos un contenido latente y un deseo inconsciente.

El estudio de la elaboración onírica nos plantea la existencia de una actividad psíquica inconsciente más amplia e importante que la enlazada a la conciencia. Nos permite, por otra parte, hacer una articulación del aparato psíquico en varias instancias o sistemas y demuestra que en el sistema de la actividad anímica inconsciente se desarrollan procesos de naturaleza muy distintos a los percibidos por la conciencia.

De este modo, el estudio psicoanalítico lleva al desarrollo de una Psicología de lo Inconsciente  insospechada hasta el momento.

El psicoanálisis como disciplina de lo Psíquico inconsciente

El psicoanálisis es una ciencia y como toda disciplina científica construye un objeto teórico de conocimiento: el Inconsciente. Por su modalidad el objeto de conocimiento produce un método: la interpretación-construcción, del que se deriva una técnica. Los conceptos reguladores de la práctica-técnica son la asociación libre y la transferencia. Sin el objeto de conocimiento, sin el método y sin la técnica no se podría acceder al objeto real, el inconsciente de una persona determinada.

¿Qué es el Inconsciente?

El inconsciente es un saber no sabido que habita en nosotros. Ese algo que a veces intuimos pero que desconocemos, determina, sin embargo nuestros comportamientos, nuestros sentimientos, nuestras actitudes, nuestras percepciones... Al no saber de él, no podemos controlarlo pero, muy a nuestro pesar, lo padecemos.

Pienso donde no soy, luego soy donde no pienso*.

Para el psicoanálisis no existe la equiparación de lo psíquico y lo consciente. El ser consciente no es la esencia de lo psíquico sino sólo una cualidad de lo psíquico, inconstante que se haya muchas más veces ausente que presente. Sin embargo, lo inconsciente siempre está presente y de hecho sobredetermina lo que pasa en la conciencia.

Gracias a la investigación psicoanalítica sabemos que existe un proceso de represión que funciona en todos nosotros. Cuando una persona se enfrenta a un estímulo displacentero, trata de eliminarlo. Si se tratara de un estímulo exterior, el medio de defensa más adecuado sería la fuga. Pero cuando el estímulo es interior, la fuga no es posible, ya que uno no puede huir de sí mismo. La represión es entonces el mecanismo que se aplica: consiste exclusivamente en mantener alejados de la consciencia a determinados elementos, no los suprime ni los elimina. Estos elementos pasarían entonces a ser Inconscientes.

Pero aún siendo inconscientes estos contenidos (deseos) siguen ejerciendo un efecto, en este caso, un efecto que la persona no puede controlar por no saber de ellos.

Huyendo de mí, sólo llegaré a mí*.

Los deseos inconscientes sólo quieren expresarse. No les importa las circunstancias o el momento. No podemos reconocerlos ni controlarlos, porque no sabemos de qué se trata pero muy a nuestro pesar, los padecemos... y además su tendencia a la expresión sigue creciendo, ya que nunca se satisfacen de manera completa.

La angustia es una señal de un deseo que quiere manifestarse y al que los mecanismos de represión se lo impiden. De este modo, la represión va a tener que realizar un trabajo constante para impedir la expresión de los contenidos inconscientes, con lo cual hay una gran cantidad de energía implicada en este proceso. Sin embargo una vez reprimidos, los deseos se pueden manifestar de manera disfrazada, deformada, en forma de sueños, lapsus, chistes o síntomas, que en ocasiones resultan muy displacenteros.

Enfermarse, es una manera burda, torpe, de sentir el cuerpo*.

El inconsciente no juzga, no calcula, sólo le interesa transformar.  Tiene otro tiempo diferente al de la conciencia (sus contenidos no aparecen ordenados cronológicamente): en el tiempo del inconsciente se determina el pasado desde el presente (futuro anterior). No hay negación ni duda alguna, ni tampoco ningún grado de seguridad. En el inconsciente sólo hay contenidos enérgicamente catectizados que tratan de expresarse ya que carecen de toda relación con la realidad.

El inconsciente sólo se puede conocer en análisis, en transferencia con el analista, tomando como marco el objeto de conocimiento, utilizando el método de interpretación-construcción y aplicando la asociación libre del paciente.

El analista no hace sino devolverle al analizante (paciente) su mensaje invertido, como si se tratara de un espejo (en el cual el analizante se puede reconocer)*.

La primera virtud del conocimiento es la capacidad de enfrentarse a lo que no es evidente*.

Hay una libertad que llega con tu canto*.

 

* Miguel Oscar Menassa: Aforismos y Decires, 2008.